Argentina con paciencia pasó 150 años reclamando pacífica y legalmente, con energía, con insistencia, profesionalmente, con sus ministros y secretarios de relaciones exteriores, con sus cancilleres, cordialmente.

En 1982 un grupo de valientes marinos argentinos expertos tomó la isla principal, en nombre del país, para mostrar que se podía, en una acción exprofeso incruenta, que provocó la muerte sólo de un argentino, héroe nacional, el Capitán Giachino.

Prefirió cumplir valientemente sus órdenes y perder la vida antes que dispararle a un soldado enemigo, conforme a las instrucciones emanadas por su superioridad en el continente, desde donde había partido esa misión argentina.

Los ingleses perdieron su gran oportunidad de devolver en ese momento lo que tantos años antes sus predecesores habían robado, reaccionando violentamente, imponiendo con su fuerza, la toma de lo que por razón no les pertenece.

Y hubo gran cantidad de muertos, por ambos bandos. Ellos comenzaron con la violencia bombardeando Puerto Argentino con sus aviones Vulcan, desde gran altura, por lo que la precisión es menor, y la posibilidad de pegarle a cualquier blanco no militar es mayor.

Asimismo ante sus fracasos en los bombardeos de la pista de aterizaje de aviones, decidieron arteramente hundir el Crucero General belgrano, aunque estaba fuera de la zona de exclusión. 

En reacción Argentina les hundió varios buques de guerra importantes, y ya estábamos en guerra, que era lo que en un principio con las acciones incruentas, desde nuestro país se había querido evitar.

Las cosas no estaban preparadas para eso. Los que estaban acantonados en esas Islas para defenderlas eran en su gran mayoría jóvenes con la mínima preparación que se daba entonces en la conscripción, sin experiencia de guerra, sin habérselos preparado para una guerra de verdad, y se los iba a hacer enfrentar con profesionales bien preparados y entrenados, que habían ya participado en guerras contra otros profesionales, con éxito.

Esto lejos de ser una escusa, es un alerta para la próxima vez.  Hasta se dejó la conscripción, en vez de mejorarla. Y ahora pese a todo, ni siquiera tenemos hipótesis de conflictos.

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