Ya casi nadie admite la apropiación de territorios de otros países, ni siquiera a las que son consideradas potencias, que frecuentemente obran por la amenaza de su poderío y la fuerza, antes que por la razón y la justicia.

La apropiación transitoria (robo para la corona) de nuestras Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur, data de 1833, cuando los ingleses tomaron por la fuerza al Gobernador Argentino que se encontraba cumpliendo su mandato y funciones en esas Islas lejanas del resto del mundo, próximas de mi país.

El pedido reiterado durante más de siglo y medio de las autoridades Argentinas, reclamando la devolución del dominio, soberanía y propiedad de esa fracción del territorio de mi país, que es apoyado por tantos países que conocen la historia, no es escuchado por el país agresor.

Inglaterra se aferra a las islas en una actitud pirata predadora, intentando cometer toda clase de apropiaciones de recursos naturales que no les pertenecen.

Así pretende otrorgar en un área que ellos mismos por la fuerza han autolimitado, permisos de pesca y búsqueda de hidrocarburos, con la intención de robar lo que desde cualquier punto de vista no les pertenece y está en litigio, por lo que no lo deberían utilizar comercialmente de ninguna manera.

A sabiendas de que no tienen razón, los ingleses se niegan a sentarse en una mesa de negociaciones con Argentina para tratar la devolución de la soberanía a mi país, como ordenó la resolución de las Naciones Unidas, que intentan realizar acciones para terminar evitando las pocas situaciones de colonialismo que aun persisten en el mundo.

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